Marola nació cuando decidí volver a mí misma. Después de perderme, encontré refugio en la costura: aprender, probar, equivocarme y volver a empezar se convirtió en mi forma de cuidarme.

Entre telas, agujas y mil descosidos, descubrí que quería algo más que coser. Quería crear piezas que me hicieran feliz y que hablaran de mí.
Marola es mi pequeño acto de amor propio: una marca hecha en casa, a fuego lento, para quienes disfrutan de llevar algo único, pensado y cosido con ganas.